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Category Archives: Ya no estás…

A la par que avanzan los meses y el año encuentra su fin, más el recuerdo de ti se engrandece y siento que nace otra vez tu ausencia dentro de mí. ¿Qué acaso no tiene vigencia el recuerdo? ¿O dónde encuentra su final la ausencia? Este día amanecí haciendo un hueco imaginario en mi cuerpo, un nido metafísico donde tu recuerdo se acurruca conmigo en forma de tu cuerpo. Eso pienso, pero el recuerdo con tu forma es también la ausencia con tu rostro.

Pensar en ti me hace pensar si en verdad las cosas tienen fin y si lo tienen, ¿a quién es dado?

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No voy a negar que la ausencia de ti me embriaga. Que paso más tiempo con tu recuerdo que conmigo mismo.

Y que prefiero una plática a tu lado, sin tocarte, aun cuando esa plática esté dentro mío.

No lo pienso negar, que te extraño, que me alimenta más el recuerdo de tu aroma, que el alimento diario.

No pienso decir nada en mi defensa, estoy desarmado, no me importa más tener una postura que defender el derecho a recordarte.

No estoy pidiendo nada a nadie, no necesito cosa alguna, simplemente no quisiera dejar de tocar los recuerdos, que ahora constituyen tu presencia en mi vida.

La tarea de olvidarte, es un eufemismo que uso para referirme a varias cosas:

                                      Es la tarea de vivir, de querer vivir. “Seguir viviendo” no es más un acto autopoiético de un ser animal que “vive” segundo a segundo como resultado de un proceso bilógico interno; esta forma se convierte en el “vivir”, que significa sentir el peso de ese “segundo a segundo”: el seguir viviendo. El peso que tiene el vivir, es abrumante, se ha extraído del ser mismo una “parte” que ya era constitutiva del propio ser, es respirar con un solo pulmón, es mirar con un solo ojo, es soñar con la mitad del alma.

                                      Es la tarea de pensar en un mañana. Es la tarea de pensar en un mañana que se ha ido, pues en el mañana que había ayer, en ese mañana estabas. “El mañana”, mi mañana, tenía tu cara, ahora mi  mañana no tiene rostro.

                                      Es la tarea de dar una nueva interpretación a los actos más básicos y cotidianos que cualquier vida comparte, igualmente esta vida. Es dar un significado al comer. Es encontrar un significado para dormir, y otro para despertar.

                                      Es la tarea de no tratar de entender. Es la tarea de desactivar el racionamiento, el racionamiento es un espacio laberíntico, donde uno se puede perder.